junio 05, 2009

Cáp. 25 ; ''White Horse''

______
Pero me desconcentró de mi labor de admirar su hermoso cuerpo al posicionar una mano en mi espalda y apegarme más a él, para devorar mis labios con pasión. Llevé mis manos a su cabello mientras su cuerpo ejercía más presión en mí, haciéndome enloquecer aún más. Hizo prisionero de sus labios a mi cuello llevando su otra mano a mi cintura, para comenzar a subir sensualmente mi polera, hasta que finalmente la sacó y ésta formaba parte del piso. Volvió a mis labios desesperadamente, mientras recorría mi cuerpo con sus tibias manos y yo me hacía adicta de su dulce lengua. Yo ya no quería parar… sin importar a dónde nos llevara esto.
Lo dejé debajo de mí y lo miré con satisfacción. Era mío, sólo mío… Me senté sobre su cadera y regresé a sus adictivos labios. Llevó una de sus manos a mis glúteos y la otra a mi cintura para recorrerla con frenesí y masajear mis muslos y glúteos con la misma. Partí con una tortura de besos en su cuello, para subir el nivel y tantearlo con mi lengua. Movió sus manos a mis pechos y los masajeaba con un poco de fuerza, provocando que gimiera en su oído, lo que lo volvió loco y de paso, lo impulsaba a más…
El calor de la situación podía derretir un iceberg… pero no me importaba, se sentía bien estar así con el hombre que amo, MI NOVIO. Lentamente Joe comenzó a moverse, y sentí como se posicionaba sobre mí ejerciendo presión. Sus manos ahora recorrían con avidez mis muslos interiores hasta que se posaron en mi cadera y bajaron, colándose por mi pantalón de pijama, y por debajo de la tela de mi ropa interior. Se quedaron dándole calor horizontalmente al hueso de mi cadera. Pero yo necesitaba de sus labios nuevamente, así que lo atraje a mis labios nuevamente desde su cuello. Abrí un poco más mi boca para darle paso a su lengua una vez más, y dejar que juegue con la mía, en un juego que pronto se convirtió en batalla, una batalla donde ninguna cedía. Luego de un tiempo besándolo, él comenzó a moverse lentamente y me hacía soltar pequeños gemidos entre nuestro apasionado beso. Bajó sus labios a uno de mis hombros, para morder la tirita de mi bracier y sacarla de su lugar lentamente, así como lo hizo con la del otro hombro. Me levantó nuevamente desde la espalda, y desabrochó con lentitud mi bracier, luego lo retiró del camino y me observó, como si fuera la primera vez que me ve así. Y cruel como muchas veces es, arrastró su dedo por mi piel hasta posicionarlo sobre la parte más sensible de mis pechos, haciendo presión y moviendo su dedo en círculos… lo que me provocaba gemir de placer y locura que me causaba este hombre, mí hombre. Se acercó a mi cuello sin abandonar su acción y depositó un beso húmedo en el.
- ¿Te gusta? –Susurró en mi oído con un tono que me hacía desfallecer. Y su dedo ejerció más presión contra esa parte de mi pecho, haciéndome dar un sonoro gemido. Joe depositó otro beso en mi cuello, trazando un camino desde mi cuello a mis labios y abandonado su acción cruel y despiadada de causarme placer. Bajó a mi cintura y colocó sus manos en el elástico de mi pantalón de pijama, haciéndolo parte de la decoración de la habitación del hotel. Acariciaba mis piernas con lujuria y me hacía desearlo en intensidad. Llevé mis manos al elástico de su bóxer, y Joe no hacía nada más que besarme… ¿Hasta dónde llegaría esto? Al parecer él quería… yo también, pero la cosa era que él no podía, tenía una promesa, y además… yo no estaba segura de si quería ser su primera mujer, por lo tanto me detuve. Joe me miró extrañado.
- ¿Qué pasa? –Preguntó agitado.
- J-Joe… debemos detenernos aquí, tú no puedes… -Dije llevando mi vista a un punto inexistente de la habitación.
- Cathy… amor, mírame –Con una de sus manos tomó mi cara delicadamente haciendo que lo mire, mientras que con la otra sostenía su peso. – Yo sé y estoy conciente de mi promesa, y de mi anillo… Sé que no puedo, pero también sé que quiero, ahora quiero… quiero que seas tú la primera mujer en mi vida. Yo te amo, y nada podrá cambiar eso –Sonrió. Yo me enternecí con sus palabras… pero aún no estaba segura.
- E-esque yo… no lo sé… no quiero ser la primera mujer en tu vida, y que quizá luego te arrepientas… -Volví a mirar hacia otro lado.
- ¿Arrepentirme? Eso nunca. Además ambos somos… -Dejó de hablar al ver mi expresión… Exacto, yo no lo soy… yo no soy virgen, y me arrepiento de ello, no quiero que a él le pase lo mismo… Porque con quien yo perdí mi virginidad fue con David… y ahora… desearía no haber hecho eso nunca y que pudiera ser Joe el primero… Pero lo hecho, hecho está.
Observé a Joe, su rostro expresaba desilusión… se había desilusionado de mí… Y yo me sentía muy mal. Salió de encima de mí y miró hacia otra parte. Yo me senté en su cama y miré al piso.
- ¿Decepcionado? -Pregunté aún mirando al piso y con las manos apoyadas en su cama, paralelas a mi cuerpo.
- En parte sí… -Respondió.
- No todo es perfecto –Le dije.
- Sólo quiero saber… ¿con quién fue, hace cuánto? –Lo miré y él mantenía su mirada un tanto seria, pero igualmente desilusionada.
- Yo tenía 15 años, estaba recién experimentando la vida… y pensé que ya sabía lo que significaba amar, me equivoqué. Mi primer hombre fue David… según yo lo amaba, y pensaba que él también a mí. Fue un día en el que mi madre salió de mi casa… y bueno, sucedió –Dije volviendo a observar mis pies, lo miré de reojo y él miraba hacia abajo, pensando. – Era una estúpida niña que apenas conocía el mundo Joe, tenía 15 años. ¡15 años y arruiné mi vida! Todo con ese… maldito que no me merecía. Y no es que yo sea un premio, pero siento desprecio hacia él… -Traté de explicar, quizá aliviaría el enfado que supongo él sentía.
Sentí cómo se acercaba a mí, se colocó en cuclillas y tomó mis manos, regalándome una mirada dulce.
- No importa… no importa nada de lo que ya hayas hecho. Importa el ahora… e importa lo que sé que ambos queremos. –Sonrió dulcemente, como pidiendo permiso. Yo le sonreí nuevamente y acerqué mis labios a los de él. Nuestro beso en un instante era salvaje, y Joe se encontraba sobre mí. Retomamos el ritmo que llevábamos, y la temperatura subió de un lapso a otro. Hizo prisionero de su boca uno de mis pechos, y yo gemía despacio por el placer que me producía el roce de su lengua con mi piel. Ya cansada de esa posición lo dejé debajo de mí, para torturarlo con besos en su cuello, y muy cerca de la comisura de sus labios, pero sin llegar a ellos. Repentinamente Joe se sentó atrayendo mis labios a los suyos, para besarme salvajemente mientras acariciaba uno de mis pechos y con su otra mano masajeaba mis glúteos y muslos –yo estaba sobre sus piernas–, queriendo hacerlo sufrir un lapso llevé mi mano a su entrepierna, ejerciendo presión allí… logrando hacer sucumbir sus sentidos y hacerlo soltar un gemido.
- ¿Y ahora, a ti te gusta? –Le susurré en el oído mientras hacía más presión y él se retorcía para no ceder con sus gemidos, pero no le resultó. Reí bajito y regresé a sus labios, para encontrarme con su dulce lengua y dejar que juegue otro tiempo con la mía. Volvió a dejarme debajo de él y acarició con sus manos mis piernas mientras mordía su labio inferior. ¿En cuántas formas quería matarme? Luego trazó un camino con sus manos hacia mi cuello arrastrando sus labios por mi piel. Se acomodo sobre mí, moviéndose, haciendo que nuestras pelvis se rozaran. Queriendo decir que me quemaba por dentro y sentía que ese lugar específico de mí, necesitaba la presión aun más, ya parecía una loca desesperada… Llevó sus manos a mis pechos lisonjeándolos con lujuria y deseo. Su mano bajó, acariciando mis curvas, mis muslos, como si las conociera por completo. Esa condenada mano se detuvo en mi cadera y se abrió paso bajo la tela de la última prenda que quedaba en mi cuerpo. Lo perturbador es que deseé con todas mis fuerzas que subiera y volviera a lo de antes. Pero no fue así. Lo que siguió hizo que mi sistema nervioso sucumbiera por completo a la locura. Movió sus dedos en la parte más delicada de mi cuerpo, en la parte inferior de éste y haciendo que el fuego en mí aumentara. Me retorcí por el placer que me causaba y ya no distinguí nada más a mi alrededor, solo Joe y el placer enorme que sentía, el cual me hacia querer gritar para soltarlo. Pero no podía. Así que solo apreté mis dientes contra mi labio superior tan fuerte que temí que sangrara. ¿Pero cómo pudo hacerme sentir tanto con tan poco?, y además, ¿no que éste chico aún era virgen? Pero sabía muy bien cómo volverme loca. Mientras devoraba mi cuello —que estaba estirado a causa de que me encorvé—, paró el lisonjeo dentro de mí con sus dedos para luego presionarlos contra la tela y ver que estaba húmeda. Subió su rostro para besar mis labios delineándolos con la punta de su lengua. Era delicioso, completamente delicioso su sabor. Yo necesitaba tomar el control, esto era demasiado. Lo dejé debajo de mí y devoré sus labios sumida en locura y salvajismo. Llevé mis manos a su bóxer, y sentí como curvaba sus labios, los bajé lentamente… y pude observarlo en su esplendor, pero sentí que mi mirada lo incomodaba así que volví a sus labios. Llevó sus manos al elástico de mi culotte y comenzó a bajarlo lentamente… para que en unos instantes él me viera como Dios me trajo al mundo. Me acerqué a sus labios y acaricié su mejilla.
- ¿Estás seguro…? –Le susurré agitada.
- Sí –Me respondió firme y me besó. Lentamente me posicioné sobre su cadera, y entró en mí. Di un gemido y comencé a moverme lentamente sobre él, para que luego él colocara sus manos en mi cadera y comenzara a moverse al compás de mis movimientos, que cada vez aumentaban en ritmo, y nosotros gemíamos cada vez más a causa del placer. Me acerqué a sus labios para besarlo y poder amortiguar nuestros gemidos, que, si seguían, despertarían a la gente de las demás habitaciones. Me sacó de mí escucharlo gemir en mi oído, lo que provocó tal éxtasis que no evité repetir su acto y volver a sus labios.
- Te amo –Susurré sobre sus labios para unirlos con los míos.
- Yo más –Sonrió y seguimos nuestro beso, junto a nuestro actuar.
Pasamos mucho tiempo manifestándonos físicamente todo nuestro amor, para luego yo quedar tendida en su pecho. Su labio inferior temblaba ligeramente mientras me miraba a los ojos con ternura. Y también veía el fuego posado en su mirada. Comencé a dejar pequeños besos en su cuello, mordiendo sus lunares que tenían un sabor más embriagador.
Era mío, sólo mío. Ahora yo lo sabía. Como él sabia que yo era sólo suya. Ambos nos pertenecemos el uno al otro y este acto es solo la prueba física de ello. Porque tengo la certeza de que siempre fue así, yo sólo estaba confundida, y por tanto, siempre será así. Él es mío.
________

Aw, chicas lamento haberles roto la ilusión de Nick&Cathy, pero así es la historia u.u! xd. Y Dios... no me juzguen por este cáp. :|, igual le doy el crédito a muchas novelas que hicieron este cáp. posible XD, con ellas me inspiré xdd, es decir, recordando los cáp. :B! así que ni me pregunten que novelas eran porque sinceramente ni me acuerdo .. :s, pero ok. xd. LasÁmoMiGenteBella(L).


http://fotolog.com/englandisorder
dame ff's(L)?
http://fotolog.com/itsmacy ff's&unpost*-*(L)?

me cambié de msn :)

heyraawr.-@live.cl para amistad, críticas contstructivas u opiniones *u*(L)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por comentar cariño