junio 29, 2009

C A P I T U L O E S P E C I A L :D

______________________________________________________________________________________

— ¿Crees que debería? —Le pregunté a Joseph, él relinchó— Te haré caso… —Le di un beso y partí a mi habitación.
Confesaré que no estaba muy decidida… pero era necesario. Tomé un lápiz y papel, y comencé a escribir.

“Querido Joseph:

Sé que quizá crees que ha pasado demasiado tiempo… pero en este año que no te he visto, me han ocurrido bastantes cosas.
Comenzaré por contarte que… estuve esperando un hijo tuyo… Sí, aunque no me creas… yo estuve esperando a Benjamín. Así se llama. Quizá pienses que está ahora junto a mí… Pero no, no es así. Y todo esto quizá te parece raro… Te explicaré todo.
A las semanas después de que decidí viajar a Vancouver, donde mi padre, me sentí muy mal. Pésimo. Entonces mi padre me llevó al doctor. Allí me hicieron algunos exámenes… y me dijeron que estaba embarazada. No sabes toda la felicidad que sentí en ese momento, ¡era un hijo tuyo! Lo que más quería era que ya tuviese los nueve meses, para poder tener al pequeño Benjamín en brazos. Deseo que nunca se cumplió…
Verás. Yo… estaba tan enganchada a ti… que comencé a verte por todos lados… Eran alucinaciones. En una de esas ocaciones, me sorprendí tanto que perdí pie en la escalera… y rodé escaleras abajo… Imaginarás que… perdí a nuestro hijo… Dolorosamente tuve que enfrontarlo.
Luego… pasé un tiempo en un centro psiquiátrico, por la situación de que vi una de las alucinaciones… y fue tanta la rabia e impotencia, que comencé a tirar todo en mi habitación, no sé ni como llegué a arrancarme un mechón de cabello… y recuerdo que en el piso había sangre… mía. No te recomiendo que estés en ese lugar algún día, no se lo recomiendo a nadie. Pero por suerte, siempre tuve el apoyo de mis padres.
No te diré donde estoy ahora, pero sólo te digo que no estoy en Vancouver.
Espero que… estés feliz, supongo que volviste con Camilla, hacen linda pareja.
Joseph, te deseo lo mejor del mundo. Si te escribí esta carta, es para que sepas que… aunque me cueste admitirlo… aún te… quiero. Pero ese no es motivo para que estemos juntos, no es nuestro destino… no sé por qué. Sólo sé que… no es nuestro destino y punto.
Cuida de Nicholas, y dile que le pido perdón desde lo más profundo de mi corazón… dile que lamento todo lo que le hice, y todo lo que sufrió por mi culpa, dile que lo lamento mucho. A Kevin, dile que le deseo lo mejor con Danielle, eso es sincero, ellos se quieren mucho.
¡Cuida de Frankie, y no lo pelees! Muchos saludos y besos a todos, a Denisse y Paul Kevin igual, ellos son unas gran personas, aprécialos.

Creo que ya no tengo nada más que decir… En resumen, espero que estés de lo mejor. Y quiero que sepas que no me he sacado la cadena “J” aún… espero que tú tampoco te hayas sacado la cadena “C”.

¿Me has extrañado? Espero que sí… espero que como yo lo he hecho. Te quiero mucho… y hasta nunca.

Cathy.”


Terminé de escribir entre lágrimas… Y le pasé la carta a uno de los hombres que trabaja con mi abuelo, para que la lleve al correo.

Ya va un mes desde que estoy junto a mis abuelos. Me la paso genial con ellos, es divertido acá, con la naturaleza y lo demás.
Justamente ahora salí a cabalgar con Joseph, mi querido caballo. No me despego de él si no es para ir a dormir… me paso la mayoría del tiempo compartiendo junto a él.
— Lindo paisaje, ¿no Joseph? —Le sonreí a mi caballo, estábamos observando el atardecer.
— Sí, muy hermoso —Volteé rápidamente. ¿Qué se supone que hacía aquí?
— J-Joe… —Dije en un hilo de voz.
— El mismo… pero tengo una duda, ¿quién es Joseph si no me lo decías a mí? —En ese momento Joseph relinchó —el caballo—, Joe lo miró y sonrió— Oh, ¿tu caballo? —Se acercó, y lo acarició. Momento… ¿Joseph se dejó acariciar por un extraño?. Los miré sorprendida— ¿Sucede algo malo? —Preguntó Joe.
— Nada… es sólo que Joseph nunca se ha dejado acariciar por alguien más aparte de mí… —Dije atónita.
— Oh, debe ser porque tenemos el mismo nombre —Rió.
— ¿Qué haces aquí? ¿Cómo supiste que yo estaba aquí? —Pregunté.
— Vine a verte… —Se acercó más— Tus padres me dijeron dónde estabas, y al llegar, le pregunté a tus abuelos, son gente muy simpática —Sonrió— Con respecto a tu carta… No te he extrañado —¿Qué? ¿A qué viene, a decirme eso?. No pude evitar que mis ojos se cristalizaran… Joe se acercó más a mí, hasta quedar de frente mío, tomar mis manos y sonreírme— Porque nunca te olvidé… —Llevó una de sus manos a mi mejilla, y la acarició delicadamente. Yo aún no podía creer que lo tenía en frente mío después de tanto tiempo…
— No, tú seguramente eres otra de esas alucinaciones… quizá… no lo sé. Pero… pero tú no eres real… yo me estoy volviendo loca —Hablé desesperada, alejándome del —según yo—, falso Joe. Pero él se acercó y me abrazó cálidamente… Sentí su aroma, su exquisito aroma de nuevo… Sus calidos brazos estrechando mi cuerpo… esto era imposible, imposible.
— No estás loca, yo soy real. Cathy… lamento por todo lo que pasaste… —Me susurró en el oído sincero… Yo le devolví el abrazo… y por la situación, comencé a sollozar, y las lágrimas adornaban mis mejillas.
— Te Amo… —Le confesé de repente. En este momento… todo lo que yo pensaba cambió. ¿Qué importa si no es nuestro destino estar juntos? Yo quiero que ese sea nuestro destino: estar juntos, para siempre. Y nada me lo impedirá, ni siquiera yo misma.
Joe se separó de nuestro abrazo unos milímetros para mirarme a los ojos.
— ¿Qué dijiste? —Me preguntó con los ojos brillantes… Ese brillo que tenían cuando me pidió ser su novia, y cuando nos demostramos nuestro amor. Sonriente acerqué mis manos a su rostro, fijando nuestras miradas.
— Que te amo… nunca dejé de hacerlo. Te amo Joseph, te amo —Le sonreí.
— Yo… yo… también. También te amo… también pensé en ti en todo momento… no puedo negar eso. Tampoco puedo negar que me hiciste falta todos estos meses… todo ese año que pasó… Nunca se agotó mi amor por ti Cathy… nunca… —Acarició mi mejilla. Y casi tímidamente se acercó más a mis labios. Comenzó un juego con nuestras narices… un tierno juego. Lentamente comenzaron a rozarse nuestros labios, y ya con desesperación capturamos ambos nuestros labios, yo el suyo superior y él el mío inferior. Lo abracé fuertemente, así como Joe también lo hizo. Y no pude evitar soltar algunas lágrimas de la emoción que sentí al besar a Joe después de tanto tiempo…
— Nunca más… nunca más me alejaré de ti… lo juro —Dije cuando ya me había separado de sus labios. Y lo abracé hundiendo mi cara en su pecho.
— Sí, por favor… nunca más te alejes de mí… no sé si lo soportaría dos veces —Y volvió a besarme, pero fue un beso corto. Y luego fuimos a sentarnos al pasto, a ver lo poco que quedaba para que finalizara el crepúsculo.
— No sabes lo mucho que te necesité a mi lado… —Me acurruqué más en su pecho. Raramente él llevó su mano a mi vientre, acariciándolo.
— Lamento… no haber estado allí cuando te comunicaron lo de nuestro hijo… ¿Por qué no me llamaste? —Me preguntó un poco molesto…
— Porque… tu carrera está en lo más alto… un hijo hubiera sido molestia. Y además… no tenía deseos de verte en ese entonces… Sé que fui una tonta, lo siento —Miré hacia abajo. Joe me abrazó más fuerte.
— No sabes lo equivocada que estás… un hijo es algo hermoso, y… ya me creaste la ilusión de tener un hijo, me imaginé cómo sería nuestra vida con un hijo nuestro… y me encantó tanto que es algo que aún quiero… —¿Cómo? ¿Qué fue lo que dijo?
— ¿Qué? —Le pregunté extrañada.
— Cathy… quiero tener un hijo tuyo… tuyo y mío —Lo miré fijamente a los ojos… por varios minutos— Y tú, ¿quieres? —Me preguntó mirándome, serio. Yo no lo pensé ni dos segundos… tener un hijo de Joe, significa tener que casarnos… vivir el resto de mi vida junto a él…
— Claro, claro que quiero… tener un hijo tuyo sería algo maravilloso… —Sonreí, y deposité sobre sus labios un tierno beso— Pero… en la casa de mis abuelos no, no podemos… —Me sonrojé. Entonces Joe me tomó en sus brazos, para alejarnos un poco de donde nos encontrábamos, para alejarnos de Joseph y para ir a un lugar que estaba algo más tapado y… ¿eso eran canastas de camping?
— Vine con las intenciones de un día de campo… —Se sonrojó, y me dejó sobre el mantel en el pasto.
— ¿A-aquí? —Le pregunté sonrojada. Y ni cuenta me di cuando ya Joe estaba sobre mí.
— ¿Hay algún problema? —Me preguntó acercándose a mi cuello… y depositando en él un fogoso beso, que me hizo estremecer.
— No lo sé J-Joe… —Tartamudeé.
— Te confesaré algo… —Me miró a los ojos— La idea de… hacer esto en el campo… no sabes lo mucho que me excita… Podría decir que es mi sueño erótico —Rió galante, con su típica sonrisa, y… ¿cómo negarme? Además, es algo que a mí también me causa esa sensación.
— Opinamos igual —Reí, y acerqué mis labios a los suyos para devorarlos con pasión. De a poco comencé a subir su polera, de una manera tan sensual que me sacaba de mis estribos comenzar a ver nuevamente su torso desnudo. Cuando ya estuvo sin nada cubriendo su torso, comencé a acariciarlo con lujuria, mientras él besaba mi cuello y mordía mis labios de vez en cuando. Comenzó a subir mi polera, realmente la quitó con desesperación. Me observó unos segundos y luego se acercó a mi oído.
— Extrañaba besarte… y poder verte así —Susurró en mi oído, al mismo tiempo en que sentí una brisa helada pasar por mis pechos, Joe había quitado mi bracier… y estaba tan concentrada en él que ni cuenta me di.
Gemí fuertemente cuando atacó uno de mis pechos con su boca, hacía lo que quería… me encantaba. Lo lisonjeaba con salvajismo y a la vez con delicadeza, lo mordía y lo rozaba con su lengua… también lo besaba, mientras con una de sus manos le daba masajes a mi otro pecho. Y yo suspiraba tratando de ahogar todo el placer que sentía. Pero nuevamente solté un escandaloso gemido cuando mordió con delicadeza y pasión la parte más sensible de mis pechos. No tenía cómo soltar todo el placer, así que en un acto desesperado llevé mis manos a su ondulado cabello y lo tironeé. Acto seguido: encaminar mis manos por su pantalón. Comencé a desabrocharlo, al tiempo que besaba sus labios desesperada. Al llegar al cierre, quise hacerlo sufrir. Comencé a bajar y subir el cierre una y otra vez, Joe suspiró sobre mis labios, y concreté el acto de bajar sus pantalones hasta donde pude, el resto lo hizo él. Luego de eso, me puse de rodillas al igual que estaba él, para hundir mis manos en su cabello y desordenarlo, y él aprisionar mi cintura con sus manos, mientras mi lengua jugaba con su dulce miembro bucal. Me lancé —literalmente— sobre Joe, quedando de esa forma en una posición muy favorecedora para que él pudiera acariciar mis muslos y glúteos de la manera en que lo hacía; Pasó sus manos por debajo de mi pantalón y comenzó a lisonjear mis muslos internos con frenesí, hasta que quitó mi pantalón de en medio. Ambos estábamos con tan sólo una prenda… Y repentinamente no sé muy bien cómo, yo me encontraba debajo de Joe, el que separó mis piernas para acomodarse entremedio de ellas y colocar una mano en mi espalda, y así atraer mis labios a los suyos.
Esa maldita mano que tanto placer me causó la primera vez, volvió a su actuar… Joe coló esa mano por debajo de la tela de mi culotte, haciendo que mi pierna quedara pegada a su cadera. Y entonces… gemí como no lo hice en todo el año que pasó. Joe movía sus dedos locamente dentro de mí… casi sin delicadeza… pero su locura me encantaba.
— ¿Te gusta? —Susurró provocativo sobre mis labios, al mismo tiempo que comenzaba con movimientos más rápidos y yo solté otro gemido, Joe rió galán entre que besaba mi cuello o mi mandíbula. Y finalmente paró de darme ese inmenso placer… solté un suspiro y luego tomé su cara para atraerla a mi rostro, y morder sus labios, entrando a jugar con su dulzona lengua. Aproveché para en un movimiento rápido, deshacerme de su bóxer, y entonces, él se deshizo de mi culotte.
Me posicioné encima de él con un movimiento delicado, pero a la vez salvaje, y entonces entró en mí, ocasionando que yo de un fuerte gemido, ya que, hace un año no hacía esto… es casi como la primera vez.
Comenzó con movimientos suaves, que me hacían suspirar, y luego fijó sus manos en mi cadera para llevar nuestros movimientos al compás. Y comenzó a moverse más rápido y con frenesí, ambos nos movíamos más rápidamente soltando uno que otro gemido, los que tratábamos de amortiguar entre besos que nos dábamos. Yo bajé mis besos a su cuello, mientras Joe aumentaba la velocidad y me hacía soltar varios gemidos ahogados.
No sé de dónde sacaba tanta energía; Parecía que no acabaría su quehacer, a pesar de que el ritmo de sus movimientos ya no era tan potente.
Sentí en mi cuerpo cómo ambos llegábamos al punto máximo de placer, soltando un suave gemido para luego relajar nuestros músculos. Y me recosté sobre Joe.
— Te amo… —Susurré sobre su pecho, para luego sonreír.
— Yo aún más… —Me respondió sincero, aunque sé que eso es imposible, nunca podrá amarme más de lo que yo lo amo a él, estoy segura.
— Tengo una duda… ¿Qué fue lo que sucedió con Camilla? —Era cierto, en ningún momento le pregunté sobre eso.
— Fueron sólo rumores… nunca me junté con ella, en mi mundo no existía nadie más que tú y sólo tú… —Acarició mi cabello y besó mi frente.
— Te amo, mucho —Repetí.
— Te amo aún más —Rió y unió nuestros labios en un tierno y dulce beso…

                          ***

— ¡JOE, JOE! —Grité saliendo del baño.
— ¡¿QUÉ PASA?! —Preguntó exaltado corriendo hacia mí.
— ¡¡POSITIVO!! —Sonreí lo más que pude, así como él lo hizo, y me abrazó fuerte dándome un hermoso beso.


T H E  R E A L  E N D

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por comentar cariño