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Lo besé… ¿qué me pasaba? Esque… es verdad… no puedo resistirme a besarlo… cuando veo sus labios… omg… Desgraciadamente sonó mi celular. ¿Dije desgraciadamente? No, no, afortunadamente.
- Rayos… - Dije rodando los ojos y contestando de mala gana. Me salí de encima de Joe y me paré frente a la cama, pero a espaldas de Joe. – Aló – Dije irritada.
- ¿Cathy? ¿Estabas ocupada? Perdón si interrumpí algo… - Dijo… ¿Nick?
- ¿Nick? -
- S-si… ¿recuerdas que ayer dijiste que nos veríamos otro día? Podría ser hoy… ¿quizá? –
- Ah… yo… eh… ¿qué hora es? –
- Las 4, si quieres paso por ti más tarde… -
- Bueno, a las 6 – Sonreí, claramente el no notaría mi sonrisa, Joe sí. – Cuídate.
- Tu igual… - Cortamos y me di vuelta a mirar a Joe, que tenía una cara de desagrado…
- ¿Porqué llamó Nick? – Preguntó.
- Porque… me invitó a… salir… - Miré hacia el piso.
- ¿Y porqué te invitó? – Dijo notablemente molesto.
- Porque somos amigos – Lo miré con una sonrisa.
- Ja-ja – Rió sarcástico. - ¿Amigos? –
- S-si Joe… amigos. Además ¿Por qué tengo que estar dándote explicaciones? – Dije molesta.
- Eh… p-porque… bueno… -
- ¿Ves? No tengo porqué. Y si no te molesta… no me hagas esas escenas de celos… no me agradan – Me di vuelta y comencé a buscar mi sostén, de espaldas a él me lo coloqué y unas manos se posaron en mi cintura…
- Perdón… no te enojes… ¿si? – Hizo el puchero más tierno que en mi vida he visto… ¿cómo enojarme con él?
- Está b-bien… - Dije tratando de no mirar su cara, no quería encontrarme con esos labios… Él sonrió, yo volví a mi quehacer de buscar mi ropa, pero sentí a alguien detrás de mí, me di vuelta y Joe me miraba sin despegar su vista de mí.
- ¿N-no te… incomoda estar así… conmigo p-presente? – Preguntó casi babeando… me dio un poco de risa.
- ¿Porqué debería? Ya me has visto sin sostén… - Me sonrojé al igual que él. – Pero Joe… cierra la boca o mojaras mi alfombra – Reí y él reaccionó cerrando la boca y riendo sonrojado.
- Esque, es casi imposible no mirarte… - Se acercó a mi lentamente y posó sus manos en mi cintura. – No… ver tus hermosos ojos… tu cara… - Acarició mi rostro y acercó más su rostro al mío rozando mis labios y sin dejar de mirarlos. – Tus… labios… - Dijo prácticamente sobre mis labios, sin besarme... yo me acerqué y lo besé colocando mis manos en su nuca y revolviendo su perfecto cabello, el me acariciaba la espalda… íbamos hacia mi cama…
- Cathy, Cathy – Escuché cómo hablaba mi madre subiendo las escaleras.
- ¿¡Qué hacemos ahora!? – Preguntó Joe exaltado y yo estaba nerviosa, a segundos de que mi madre entrara en mi pieza y nos viera así.
- ¡Colócate tu polera! Yo entraré al baño cómo si me estuviera bañando - Entré mientras veía cómo Joe se colocaba la polera. Adentro del baño me envolví con una toalla y saqué mi sostén… de otra manera mi madre lo notaría, sentí que ella pasó y hablaba con Joe.
- Oh, ¿Cathy se está duchando? – Preguntó a Joe. Y yo salí envuelta en toallas.
- Hola mamá, ¡hola Joe! ¿Qué haces aquí? – Le guiñé un ojo sin que mi madre lo notase.
- Ah, oh, eh… y-yo vine a verte – Sonrió.
- Ah bueno, ¿me esperan afuera? Me vestiré. – Sonreí y ellos salieron.
- Ah, hija, yo saldré, volveré tarde. Cuídate, y tu igual Joe – Sonrió y se marchó. Yo cerré la puerta de mi pieza dejando a Joe afuera, fui a buscar mi sostén y me lo coloqué para luego salir del baño y encontrarme con la puerta abierta. Me asomé a ver y no vi a Joe por ningún lado… ¿se habrá ido?
- ¡Waaahahaa! – Gritó Joe asustándome por detrás.
- ¡Omg, estúpido me asustaste! – Dije suspirando de alivio y luego eché a reir por ver lo emocionado que Joe reía a carcajadas. – Ya… jaja… no… jaja… es… jaja… ¡gracioso! – Le tiré una almohada y se quedó en silencio. La repentina reacción hizo que me riera. Él se acercó a mi serio… mi risa se agotó al ver su mirada… de un momento a otro sonrió y sin poder reaccionar antes, él me cargó y me tiró sobre la cama haciéndome cosquillas. - ¡Y-ya, entendí… n-no más jaja…! – Dije riendo.
- ¿Te gusta jugar eh? – Dijo sin salir de encima mío… puso una cara tan sensual… No… Cathy, lo hace propósito… ¿o quizá soy yo la que lo ve diferente? Rayos…
- Eh-ahm-eh… - Lo hice a un lado y me senté parándome a buscar ropa.
- ¿Porqué te colocaste nerviosa…? – Preguntó susurrando en mi oreja y lentamente abrazándome por la cintura…
- ¿D-de qué habl-as? – Pregunté, no resultó mi intento de ocultar el nerviosismo que provocaba tenerlo tan cerca y tan… provocativo…
- De que… no me respondiste… - Susurró.
- ¿A-a qué? N-no Escu-ché. – Balbuceé.
- Mm… entonces te pregunto de nuevo… - Me dio vuelta quedando de frente y nuevamente contra el mueble de mi ropa. - ¿Te… gusta… jugar… eh? – Dijo rozando mis labios… cerré mis ojos y mordí mi lengua… los volví a abrir y Joe me miraba coqueto… muy… muy… provocador… Dios… ¿qué no sabe que la carne es débil? - ¿Y…? ¿O… denuevo no escuchaste…? – Rió bajito, seguramente al ver mi estado nervioso…
- Eh-eh… sí, me gusta jugar – Respondí segura sonriéndole picarona.
- Oh… ¿y… jugarías conmigo? – Sonrió.
- ¿A qué? – Pregunté. Sentí cómo sus labios capturaban mi labio inferior lentamente… y yo le respondí con la misma lentitud… era un beso sensual, lento y a la vez apasionado… después de unos segundos, fuimos aumentando la intensidad, Joe me presionaba desde mis glúteos contra su cuerpo con fuerza… ahora Joe estaba en mi mismo estado, sin polera. Acariciaba desde mi espalda a mis piernas y no separaba sus labios de los míos. Bajé mis manos a sus glúteos y le di un pellizco para luego reir y él igual, formé una llave con mis piernas en su cadera y él me llevó hasta mi cama para dejarme debajo de él sobre la colcha. Yo mordía con frenesí sus ahora hinchados y rojos labios, me sentí ya un tanto incomoda de haber estado y lo dejé debajo de mí. Bajé mis besos a su cuello y torso, él llevó sus manos a mis pechos… y los masajeaba… yo me posicioné en su cadera y comencé a moverme lentamente haciéndolo gemir, al igual que él a mi por los masajes que me daba en los pechos… Mi celular comenzó a sonar, pero no lo tomé en cuenta… en ese momento ¿quién pararía lo que ocurría? Sentí una dureza más debajo de la cadera de Joe, se notaba la excitación y el placer que yo le hacía sentir y eso me incitaba a más… dejé de moverme lentamente… y volví a besar a Joe… ambos estábamos traspirados… me tendí a su lado… no dejaría que eso llegue tan lejos, por suerte aún tengo una pizca de autocontrol… lo abracé por la cintura y ahora lo único que se escuchaba era nuestra respiración…
- Tú… sabes… lo que siento por ti… - Se sonrojó.
- Lo sé… - Dije no muy animada.
- P-perdón, esque… cómo quisiera tenerte a mi lado… decirte… ’’Novia’’ – Susurró.
- Todo… a su tiempo Joe… - Lo besé.
- ¿Eso significa que tengo una oportunidad? – Sonrió.
- Tienes… no sólo una… muchas… - Me sonrojé y… comenzó a sonar el timbre.
- No abras… - Me pidió haciendo puchero.
- Joe… - Miré su carita… - ¡Omg! Está bien… pero no hagas denuevo esa carita… que me derretiré – Reímos. Cerré la puerta de mi habitación con llave y me acosté en mi cama junto a Joe, conversamos de muchas cosas, él me hacía reir. De vez en cuando me robaba pequeños besos que hacían que me sonroje… También llamó mi madre, avisando que no vendría hoy, sino mañana en la tarde ya que viajó a otra ciudad, no tan lejana, pero no podría volver hoy. Joe me preguntó si se podía quedar… ¿cómo decirle que no?
Dormí a gusto con Joe esa noche… al despertar, miré el reloj y eran las 2 de la tarde… ¿¡las 2 de la tarde!? Dios cómo tengo moral para dormir tanto… mire a mi lado y Joe ya no estaba… pero me dejó una cartita. ’’Perdón por no despedirme… pero esque te veías tan linda durmiendo que no quise despertarte… tuve que ir a grabar la serie, nos vemos pronto princesa… Te ama, Joseph.’’ ¡Omg! ¿Cómo un hombre podía ser tan dulce, tierno, perfecto? Fui a darme una corta ducha, me vestí casual, de azul y blanco. Comí algo, miré televisión, escuché música, y también llegó mi madre, a las 4. Me digné a revisar mi celular, ¿¡20 llamadas perdidas y 10 mensajes de texto!? ¿De quién? ¡RAYOS! ¡NICHOLAS! ¿Cómo pude ser tan estúpida? Ayer saldría con él… debe odiarme… Revisé los mensajes y decían: ‘’ ¿Estás en tu casa?, ¿Saldrás hoy?, ¿Por qué no me contestas?, Estoy preocupado, Por favor responde, Contéstame… ¿Es tan difícil decirme que hoy no puedes salir?, Espero que estés bien…, Cuando puedas llámame. ‘’ Pero el último… decía algo totalmente diferente… ‘’Ya entiendo porqué no contestabas… quiero conversar contigo…’’ ¿Qué sabrá? Dios mío… ¡me odiará!
El reloj dio las 6 y tocaron al timbre…
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Ojalá les haya gustado.. :$
- untouched.-@live.cl amistad♥
M I S F O T O L O G S -
abril 16, 2009
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